¡Dios no se ha olvidado de usted! Él sabe exactamente dónde usted está, por lo que usted está pasando ahora mismo, y él está monitoreando cada paso de su camino. Pero somos como los hijos del pueblo de Israel los cuales dudaron del cuidado diario que Dios tenía de ellos, aún cuando profetas fueron enviados para entregarles maravillosas promesas del cielo.

Nos olvidamos en nuestra hora de necesidad de que Dios nos tiene en la palma de su mano. En lugar de recordar eso, como el pueblo de Israel, estamos temerosos de que vamos a fracasar y que seremos destruidos por el enemigo.

¿Podría ser que continuamos en nuestros dolores – continuamos viviendo en fracasos y fallas – simplemente porque realmente ya no creemos que Dios responde oraciones?

¿Somos tan culpables como los hijos de Israel en pensar que Dios nos ha abandonado y nos ha dejado a que con nuestras astucias solucionemos las cosas nosotros mismos? ¿Creemos realmente que Dios dijo en serio que él actuaría a tiempo, para responder nuestra oración de fe? Jesús nos advierte que la mayoría de nosotros, aunque somos llamados y escogidos, no estaremos confiando en él cuando regrese.

Algunos del pueblo de Dios ya han perdido su confianza en él. Ellos no creen en lo profundo de sus almas, que sus oraciones hacen alguna diferencia. Ellos actúan como si estuvieran completamente solos.

¡Sea honesto ahora! ¿Ha estado débil su fe últimamente? ¿Se ha rendido sobre ciertas cosas por las que ha orado tanto? ¿Se ha cansado de esperar? Tal vez usted se ha resignado diciendo, “Parece que no puedo lograrlo. No sé lo que está mal y por qué mi oración no es respondida. Evidentemente Dios me ha dicho que no.”

¡Dios no me ha abandonado – ni a usted tampoco! ¡Mil veces no! Él está ahora mismo esperando que nosotros creamos que él está trabajando para que todas las cosas sean para nuestro bien (Romanos 8:28).

¡Así que deje de tratar de descifrarlo; deje de preocuparse; deje de de dudar de su Señor! La respuesta viene. ¡Dios no ha cerrado su oído y usted cosechará a su debido tiempo si usted no desmaya! “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9).

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